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28 de marzo de 2014

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. VELOCIDAD CENTRÍFUGA


Era domingo. Ya llevaba remoloneando más de una hora, en un estado de casi inconsciencia en el que me podía pegar todo el día. Era domingo, claro. Me lo podía permitir. Pero decidí abrir mis pequeños ojillos y vaguear por la ciudad. Me desperecé y abrí la persiana. Los ojos casi se me salen del asombro, cuando vi que la pequeña plaza estaba colapsada de ráfagas de colores que se movían como relámpagos de un lado a otro. ¿Estaba soñando? ¿Era una aurora boreal? ¿Una tormenta terrestre de rayos y centellas? ¿O me habían echado algo en la copa el día anterior? Me concentré en uno de los rayos y vi una mano, luego unos pies… ¡era una persona! Entonces… ¿Qué coño era eso? ¿Era aquello una concentración de héroes con el súper poder de la velocidad? Pues no… sencillamente era gente estresada, como tú y como yo, que nos faltan días, vida y alma para hacer todo lo que este ritmo frenético al que llamamos sociedad nos ha impuesto. Los domingos ya no son domingos, son 'undíamásparahacertodoloquenomedatiempoenlasemana', ni la vida es ya lo que era, vida. Somos ráfagas centrífugas, efímeras y pasajeras, somos viento huracanado que se ahoga a sí mismo.

18 de febrero de 2014

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. A SEIS METROS


En esta plaza, como en todas las del universo, se puede observar siempre el mismo comportamiento: todo el mundo queda en el centro o en el monumento más concurrido. Es uno de esos hábitos humanos que nadie se explica, y que viene sucediendo desde que el hombre es hombre. El resultado es el apelotonamiento de gente desconocida en un mismo punto, que conlleva a que nadie encuentre fácilmente a nadie. Todos acaban sacando los móviles y levantando una mano para que su despistado amigo les localice. Eso mismo debió pensar César, un guía turístico un poco espabilado, que decidió convocar a su tour a seis metros de distancia de la fuente del centro. Justo ese día, la plaza estaba vacía, por lo que no se pudo comprobar la eficacia de tan ‘osada’ hazaña. Pero con ese pequeño cambio, demostró la existencia de algunas mentes iluminadas que en vez de tropezar con la misma piedra por vigésima vez, deciden darle una patadita para apartarla de su camino. Un pequeño paso para un guía turístico, pero una gran paso para la Humanidad.

23 de abril de 2011

1010 WAYS TO BUY (A BOOK) WITHOUT MONEY. LOS COMPRADORES

Francesca posa con su libro punk por el que se ha comprometido a hacerse donante de órganos.
Natalia llamando a su padre para decirle que le quiere en pago de su libro del Festival Internacional de Poesías.
Lucía besando a un desconocido, el precio de Casanova, el libro que compró.
Llamando a su madre por teléfono para decirle "Te quiero" en pago de El Alquimista de Lovecraft.
Georgina leyendo un párrafo de La República de Platón, el libro que compró.
Y su madre bajo el balcón, aplaudiendo la lectura (y a su hija, la más guapa, obvio).
Jaume liderando una conga para comprar el libro con los secretos del gran Ogilvy.
Y Laura baila otra conga durante dos minutos para comprar su libro 150 of Photo Journalism.
Entregando una rosa en pago por Maldita Varita Mágica.
Camino entregando un regalo sorpresa, que era el precio de su libro.
Berta explicando la leyenda de Sant Jordi para llevarse un libro de textiles.
Daniela besa a Víctor en agradecimiento por su libro de Pocoyó (como pago promete ayudar a sus papás a recoger la mesa).

1010 WAYS TO BUY (A BOOK) WITHOUT MONEY. LA GENTE Y SUS SONRISAS

Montones de personas se acercaron al puesto, grandes y pequeños, modernos, abuelos, padres y curiosos.
Casi 100 se llevaron un libro, y muchos más se fueron a casa con una sonrisa.
Las fotos hablan por si solas.












1010 WAYS TO BUY (A BOOK) WITHOUT MONEY. LIBROS LIBROS LIBROS

La venta empezó con 100 libros salidos de La Casa.
Al final del día, nos trajeron otros 45 libros que se unieron a los disponibles.
Casi todos, libros valiosos, especiales, interesantes, con vida. Algunos, incluso, libros por estrenar.
Al final de día 98 se vendieron a precios dispares, desde hacerse donante de órganos o dejar de fumar a besar a un desconocido.
Y a pesar del enorme jaleo y de nuestra inexperiencia como libreros, sólo uno nos lo robaron (era un clásico de García Márquez, lo que justifica un poco el robo).
¿Un engaño? ¿Un truco publicitario barato para vender? ¿Un chollo imposible?
El sencillo reclamo trilingüe que pusimos en el puesto hizo que muchos se acercaran a ver qué quería decir eso de comprar libros sin dinero.
Ojeando libros.
Y ojeando más libros.
Mirando el precio. ¿Lo podrá pagar? ¿Querrá pagarlo?
Ummmm... este me gusta.
¿Podrá ver el libro el bebé desde el vientre de su madre?
El niño Víctor chequea el precio con su mamá.
Este también me mola.
"¿Cuánto cuesta este?" (al haber decidido poner los precios en inglés, algunos compradores nos pidieron explicarles los precios).
Este libro va con camiseta de regalo.
"30 fotos de gente sonriendo". Parece un precio asequible, ¿no?

Se acababa el día y aún quedaban joyas, como el libro de las carátulas del punk que finalmente se vendió al precio extraordinario de "hacerse donante de órganos".
Y como en todo puesto de libros de Sant Jordi que se precie, en el nuestro tampoco faltó la firma de libros por autores. Nuestra copia de No Somos Hormigas estuvo firmada por sus autores.
Sin duda, en el puesto 1010 WAYS TO BUY (A BOOK) WITHOUT MONEY este Sant Jordi 2011 los libros y sólo los libros fueron los auténticos protagonistas.

22 de marzo de 2011

RANDOM SLIDES PARA LA HABITACIÓN DEL GOTELÉ. ¡EXPERIMENTEMOS!


By Carlitos

El virado a rojo no lo inventó photoshop.
El selenio, los pioneros de la fotografía y algo azar se encargaron de poner delante de nuestros ojos realidades paralelas que de otro modo no podríamos ver.
¡Experimentemos!