Ángel es el prototipo de
macho ibérico de
pelo en pecho por
excelencia. Una mezcla entre
Torrente,
Jesús Gil, el
Fary y
Curro Jiménez. No
sale de casa sin su cordón de
oro, su anillo en el dedo meñique y
un palillo en
el bolsillo de la chaqueta. Cuando sale de paseo, se pone al lado de las
jovencitas en los sitios llenos de gente para intentar tocar algún
culo entre
la multitud. Siempre lleva
gafas de sol para poder mirar fijamente los escotes
sin que le griten ‘¡viejo verde!’.
Todo un truhán, todo un señor. Jamás falta a
su cita diaria en
el puticlub al que lleva yendo desde que su padre lo invitó
con dieciséis años para hacerse un hombre. O
un putero, según se vea. Él es
feliz siendo un infeliz, y con eso ya es bastante. Fútbol, ‘güisqui’, putas y
la
rumba catalana. Quién necesita más.