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30 de mayo de 2014

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. TE QUIERO TANTO QUE TE MATARÍA


Nunca se recuerda la fecha de una ruptura. A veces es una crónica anunciada y a veces sucede por la cosa más tonta. Xavi y Laura despertaron como tantas otras mañanas, despreocupados, más o menos felices, o todo lo que se podían permitir. Dieron un rutinario paseo y Laura cometió el error de enseñarle fotos. Error por el hecho de ser Xavi, un celoso compulsivo con pretensiones de guardia civil. No se sabe qué vio en aquellas fotos o qué dedujo en un instante, pero fue la última de muchas peleas. Peleas de años, incansables, de minutos desperdiciados, de un odio tan intenso como los amores que matan. Y allí mismo murieron los fantasmas, las preguntas y las úlceras de estómago. Allí mismo fue cuando Laura sintió que había llegado al límite, que cada cana de su oxigenado pelo era una discusión con Xavi. Decidió que quería que la quisieran menos, pero con más calidad.

28 de febrero de 2014

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. LOS NOCTÁMBULOS


Manuel y Julián. Compañeros y barrenderos, y viceversa. Llevan más de quince años trabajando juntos por la noche, peinando las calles y recogiendo la porquería de cada borracho y de los que no lo son, también. Cuando amanece significa que ya han cumplido, y despiden la jornada con un cigarro y un café solo, sin azúcar. Pero esta noche era distinta. Julián estaba como ausente, y justo cuando estaban barriendo los pies de la fuente, se descubrió el pastel. Le confesó a su compañero que quería dejar el trabajo. Manuel se paró en seco, como si le hubiesen clavado un puñal. No eran muy habladores ya de por sí, por lo que ninguno supo muy bien qué decir. Siguieron barriendo y se llevaron la incomodidad del momento a cada punta de la plaza. Así pasaron horas, sin mirarse, sin cruzarse, como si hubiesen tenido una pelea de hermanos. Fue la noche más silenciosa de todas, y la más larga. Era una despedida, un divorcio, un antes y un después. Era la ruptura de una alianza que conseguía que hasta la calle más sucia se convirtiera en algo ameno.