Ultimatum. Fin de la cita. Fin de la paciencia. Jenny había puesto los puntos sobre las
íes. O Dios estaba en todas partes o no estaba absolutamente en ninguna. Y como nadie le respondió, decidió ir en busca de
respuestas viajando por ciudades y países que jamás hubiera pensado visitar. Metiéndose en callejones oscuros y locales de dudosa reputación. En lo que le quedaba de vida jamás encontró solución a semejante
cuestión. Pero supo las respuestas que colmaban el resto del universo. Y en su lecho de muerte, entendió que el problema no estaba en la respuesta, sino en que no había sabido formular bien la
pregunta.