La más independiente de todos los independentistas de la comunidad más independizada de corazón y pensamiento de no se sabe ya el qué. Celeste, el nombre no la camiseta, se terminó de hartar de sus padres a los cinco años. Llevaba harta desde que era un feto y les escuchaba estúpidas conversaciones como ¿vino o cerveza? Cerveza siempre, hombre! Le dio un beso en la frente a su madre y a su padre le aconsejó que espabilase con el champú anticaída. Cogió su carrito y se despidió para no volver dando un portazo despidiéndose con un cálido ¡Que os den!
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7 de septiembre de 2015
HISTORIAS IRREALES EN LAS RAMBLAS. HUÉRFANA AUTÓNOMA
La más independiente de todos los independentistas de la comunidad más independizada de corazón y pensamiento de no se sabe ya el qué. Celeste, el nombre no la camiseta, se terminó de hartar de sus padres a los cinco años. Llevaba harta desde que era un feto y les escuchaba estúpidas conversaciones como ¿vino o cerveza? Cerveza siempre, hombre! Le dio un beso en la frente a su madre y a su padre le aconsejó que espabilase con el champú anticaída. Cogió su carrito y se despidió para no volver dando un portazo despidiéndose con un cálido ¡Que os den!
8 de junio de 2015
HISTORIAS IRREALES EN LAS RAMBLAS. TOÑI LA RUBIA
8 de Junio. 11:18 p.m.
Ni era rubia ni se oxigenaba el pelo. Más bien era morena-oscura-casicarbón con una melena densa como la de El Puma. Su mal escogido mote se lo había ganado por la cantidad de pendientes, pulseras, colgantes de Camarón de la Isla y trillones de alianzas de oro que había ido robando a los gitanos del Raval y que paseaba en un carrito más viejo que la carreta para disimular. Ella ni era gitana ni ná, pero le gustaba el oro más que si se apellidara Montoya.
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