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2 de marzo de 2015

18 de junio de 2014

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. A TETA MUERTA, TETA PUESTA


Llevaba muerta tres días y nadie se había dado cuenta. El agua de la fuente tenía un color y un olor más insoportables de lo normal. Además, estaba cogiendo una forma ¿gelatinosa? Sí, era gelatina podrida. Nadie se percató porque los únicos que se acercan a ella son los turistas que van y vienen. Cuando uno de ellos lanzó una moneda creyendo erróneamente que estaba en la de Trevi, rebotó de tal forma que casi le deja medio ciego. Se acercó al agua viscosa y entonces la vio. El cuerpo de una chica comiendo con los peces o más bien ellos comiéndosela ricamente. La chica, con más copas encima que una folclórica rociera, dio un traspiés y cayó en la fuente, quedando inconsciente con una teta rota. Silicona a borbotones que transformó la fuente en una asquerosa cuajada. La versión más gore de '¡Pechos fuera!'.

16 de abril de 2014

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. LA VENDIDA


Bárbara se fue de casa de sus padres cuando sólo tenía quince años. No es otra historia de madre alcohólica y padre drogadicto. Tenía una familia medio normal, como todas. Pero su espíritu rebelde le llevó a gozar de su libertad durmiendo en las calles y haciendo básicamente lo que le daba la gana. Sí, acabó trabajando a la vuelta de cada esquina, y como buena puta, se hizo una amplia clientela de policías con turno de noche. Era la protegida de la plaza, pero también se convirtió en la mayor chivata de toda la manzana a cambio de buenas propinas. Por cada camello, ladrón o vendedor ilegal que acababan en el calabozo gracias a ella, Bárbara se llevaba una buena comisión. Así fue como hizo unos grandes enemigos, de los de toda la vida y para siempre. Hasta que una mañana se la encontraron muerta junto a la basura, sin ropa, sin vida, sin habla, con una trozo de cartón que tenía mal escrito: ‘Cayadita estoy más mona’.