Nuevas y lejanas adiciones a nuestra colección cerda.

Primero, una serie de cerdos de influencia colombiana que se han instalado entre libros, seguido de otro que también tiene su origen en la literaria tierra de
García Márquez.


Y por último, un cerdo segoviano que nos trajo un maño, El Maño. Cuando le pasas el palito por el lomo (al cerdo, no al maño), el cerdito hace oink oink, en diferentes tonos dependiendo de cómo agarres el palo.
¡Qué cosas hacen estos segovianos! Serán los efectos del whisky
Dyc tomado sin mezcla.