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17 de septiembre de 2013

PRIMERO DAR CERA. DESPUÉS PULIR CERA

Este otoño en Carlitos y Patricia estamos empezando un experimento: juntar a un grupo de jóvenes licenciados (y casi licenciados) de talento prometedor e incorporarles en el día a día de La Plaza. Tendrán ocasión de olisquear los proyectos que tenemos sobre nuestras mesas, al tiempo que tendrán la misión de dar forma a alguno de los muchos proyectos propios que siempre tenemos en los cajones. Y entre medias, aprenderán cómo es la vida en una compañía de ideas del siglo XXI. Nada de departamentos, nada de esperar a que te llegue una orden de trabajo.
Entre las mil cosas que siempre hay pendientes en el día a día de La Plaza es acabar de ordenar los restos de la mudanza de principios de año. Así que hoy le encargamos a uno de ellos que ordenara las cajoneras blancas que contienen material de oficina, confetti, pelucas rubias, pegatinas, cintas de raso y un montón de cosas más. Las Caosneras ;@) ;@)
Una tarea fácil y simple, y una oportunidad para husmear entre nuestro material por si hay algún tesoro que usar para alguna ideas. Después de dos minutos ha dado su tarea por hecha... pero el resultado ha demostrado que lo simple siempre es lo más complicado.
Si aquello hubiera sido un layout habría sido un auténtico despropósito.
Después ha vuelto a ordenar las cajoneras y la cosa han quedado un poco más apañada. ¡Gracias!

Esta pequeña anécdota nos ha recordado la lección del maestro Miyagi de Kárate Kid: Primero, dar cera. Después, pulir cera. Y nos ha hecho reflexionar en lo que esperamos de la gente que trabaja junto a nosotros, empezando por nuestro grupo de aprendices.

Carlitos y Patricia es una boutique creativa donde un reducido grupo de buenas personas trabajan de lunes a viernes creando o intentando crear conceptos honestos, notorios y eficaces para marcas y mentes del siglo XXI. La publicidad y las agencias de publicidad quedaron en el siglo XX.

En nuestro aparente caos, existen unas normas implícitas y explícitas. Existe una filosofía y una manera de entender cómo trabajamos, que empieza por la manera de entender el lugar donde trabajamos. Hacemos cosas extrañas para una empresa de nuestro sector como tener papeleras diferentes para papel y plásticos (y otra especial para los residuos de punto verde, bombillas, cartuchos de tinta, pilas y chips electrónicos); apagamos todos stand bys de nuestros chismes y enchufes al irnos. Miramos con lupa todo lo que compramos... Y todo esto, sin un responsable de que esto suceda. Reciclar, limpiar la cocina, recoger lo que está enmedio y otras mil otras cosas, es un compromiso de todos los que están en La Plaza, que es un espacio abierto con el espíritu de casa compartida de nuestra anterior oficina, La Casa. Hoy por ti, mañana por mi.

Nos damos cuenta de que cada vez tenemos menos tolerancia con quien no comparte y colabora con esta manera de ver el trabajo (y la vida). El talento no es suficiente. Si cedemos en los detalles, acabaremos convirtiéndonos en una agencia de publicidad más, con mucho postureo pero implacable como empresa. Se empieza por no reciclar bien y se acaba marginando a espaldas de cliente en nuestros presupuestos o participando en concursos no remunerados que nos obligarán a explotar a nuestros aprendices.

Mucha gente se acerca a nuestra puerta y se sienta con nosotros alabando nuestro trabajo, posiblemente cegados por las puntas brillantes y refulgentes. Y muchos con mucho talento se ofrecen a trabajar aquí. Y nuestra pregunta siempre es la misma: además de talento, ¿tienes lo que hay que tener? ¿Ganas de trabajar duro, ganas de mimar cada detalle, ganas de comerte todos los libros de arte del mundo... ganas de ir más allá de lo que va la mayoría? ¿Quieres trabajar en una empresa de personas que trabaja para personas o lo tuyo es el brillo de los grandes nombres con grandes logos y grandes egos?

Nosotros decimos que hacemos Fans for Brands y nos gustaría que las personas que trabajan en Carlitos y Patricia lo sean de nosotros. Porque si Carlitos y Patricia está hecha por cada uno de los que está aquí, ¿quién no quiere ser fan de uno mismo?

Y aquí volvemos a las cajoneras de ****** (no te lo tomes personal, pequeño saltamontes).
No se trata sólo de ordenar unas cajoneras blancas para que todos podamos saber dónde encontrar las cosas. Se trata de mimar los detalles. Se trata de encontrar aprendizaje donde parece no haberlo. Se trata de ayudar a que este lugar sea el reflejo de la manera en la que hacemos todas las cosas: colaborando, compartiendo responsabilidad, cooperando, comprometidos en el fin común y entre medias, intentando disfrutar de cada tarea. Aunque sea algo tan nimio como ordenar unas cajoneras.

Dios está en los detalles. O quizás los detalles son dios.
Elige lo que mejor te funcione.