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15 de septiembre de 2015

CERDOS VOLADORES EN LA PLAZA

Fue casi casi una autoinvitación. Teníamos que conocer a los tipos detrás de una empresa que tiene una cerveza llamada Cerdos Voladores.
Lo que encontramos fue auténtico espíritu crafter, ríete tú del garaje de Steve Jobs.
La charla con Oriol, su fundador, fue distendida, como no podía ser de otra forma siendo acompañada por una cata de sus cervezas artesanas: La Bella Lola, La Niña Barbuda, Big Bear...
Presidiendo la mesa con nosotros, Éric Cantona.
El caso es que tras la charla, nos regalaron una fantástica caja de sus Cerdos Voladores, que Carlitos trajo a La Plaza.
Tenemos grandes planes para esa caja de cervezas voladoras, pero antes de que desaparezcan, les hemos hecho una pequeña sesión de fotos acompañadas de todos nuestros cerdos.
Forever #PigsCanFly

7 de septiembre de 2015

HISTORIAS IRREALES EN LAS RAMBLAS. HUÉRFANA AUTÓNOMA


La más independiente de todos los independentistas de la comunidad más independizada de corazón y pensamiento de no se sabe ya el qué. Celeste, el nombre no la camiseta, se terminó de hartar de sus padres a los cinco años. Llevaba harta desde que era un feto y les escuchaba estúpidas conversaciones como ¿vino o cerveza? Cerveza siempre, hombre! Le dio un beso en la frente a su madre y a su padre le aconsejó que espabilase con el champú anticaída. Cogió su carrito y se despidió para no volver dando un portazo despidiéndose con un cálido ¡Que os den!

12 de febrero de 2015

17 de abril de 2014

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. CAPERUCITO ROJO


El cuento era muy distinto. Aquí no había magia ni perdices que comer al final. Daniel se ponía su sudadera roja cada noche, y recorría las calles de Barcelona ofreciendo latas de cerveza hasta que se hacía de día. A veces llovía y tenía que resguardarse en algún portal, y otras veces hacía tanto frío que no sentía ni  las manos. No, no había nada de mágico en aquello. Era el único camino para él. Estaba acostumbrado a no tener sueños, ni ilusiones, ni planes. Todo eso era una pérdida de tiempo y dinero. Lo importante era volver a casa (si se le puede llamar así) con el bolsillo lleno de monedas, y ninguna lata en la bolsa. Y así pasaba su vida, sin saber cómo acabaría el día o si volvería intacto. De calle en calle, y muchas noches en vela. Su final feliz es abrirse una de las latas de cerveza que vende y dormir unas pocas horas para volver a empezar. Así es el cuento de Daniel.

12 de marzo de 2014

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. THE NAKED MAN


Un equipo de fútbol no es nadie sin su afición. Fieles seguidores que los apoyan pase lo que pase, que sufren con cada gol fallado, que lloran amargamente con la derrota, que lloran de alegría cuando se lo merecen. Son los que cogen un avión durante horas para cruzarse el mundo y acompañar a sus jugadores donde haga falta. Y tanto amor es lo que trajo a los del Chelsea hasta la pequeña plaza, con sus respectivas bufandas azules y sus toneladas de cerveza. De pronto, se pusieron todos a cantar el himno, más borrachos que serenos, y las paredes retumbaban de tal manera que parecía que les habíamos quitado Gibraltar. Un espontáneo se vino arriba, se quitó la ropa y echó a correr. Todo su hermoso sobrepeso rebotaba en cámara lenta como si fuera gelatina, mientras todos sus ‘encantos’ se agitaban haciendo el elefante. En medio del partido, el mismo exhibicionista saltó al campo pintado de azul, por lo que parecía un pitufo cachondo en busca de algún árbitro. La verdad es que el resultado fue lo de menos, porque está claro que esta gente acabaría celebrándolo de todas formas. Eso sí, a su manera.