Esta semana por fin hemos terminado nuestra relación con WKYRegal, el distribuidor europeo de BULLDOG Gin y nuestro cliente desde junio del año pasado.
Y aunque parezca una sinrazón en los tiempos que corren, estamos muy contentos de tener un cliente menos. Tanto, que lo estamos celebrando con champán.
Aparte de hacer una, dos, tres, cuatro y hasta cinco pequeñas acciones interesantes realizadas con presupuestos de tienda de barrio y de montones de buenas ideas que quedaron en los cajones, lo que nos queda de nuestra relación, además de muchos desencuentros sobre los que preferimos no hablar, son un montón de aprendizajes y recordatorios para el futuro. Se trata de cosas de sentido común que todos sabemos pero que muchas veces olvidamos o pretendemos cambiar.
Por eso queremos escribirlas de cara al futuro.
Las hemos llamado Los Tres Nuncas.
El Primer Nunca es que nunca pienses que cambiarás a un cliente. Si es cutre, desagradecido, mediocre o cualquier otra cosa, seguirá siéndolo. Y lo mismo podemos aplicarnos a nosotros mismos: nosotros tampoco cambiamos. Si no te gusta trabajar de una determinada manera o con un determinado tipo de cliente o sin un determinado tipo de valores, no lo hagas ni por todo el oro del mundo (y mucho menos cuando hay cuatro monedas de zinc).
El Segundo Nunca es que nunca confíes tu relación con un cliente o con una marca a un interlocutor que no es quien finalmente decide. Puedes tener sintonía total con un brand manager o un director de comunicación o marketing, pero si no la tienes con quien decide, sea el director general, el presidente de un patronato, el dueño (o la mujer de dueño), tu posición será siempre muy frágil. La realidad es que muchas veces es imposible establecer ese vínculo con quién realmente decide, pero al menos nunca hay que dejar de intentarlo.
El Tercer Nunca es que nunca renuncies a lo que es tuyo. Nos ha costado cuatro meses de pelea que nos pagaran lo acordado y firmado, y en el camino ha habido momentos de pensar "que se lo metan por el culo, total para cuatro perras". Pero aceptar que te pasen por encima, sea con un recibo de teléfono, con un despido o con la cancelación anticipada de un contrato es aceptar que el sistema siga funcionando como un rodillo que hace papilla al pequeño. Hoy más que nunca, si tienes razón (o si tienes tanta razón como el poderoso que tienes frente a ti) toca resistir. Si alguien tiene que ceder, que sea el grande, que para eso ha llegado a serlo gracias a muchos pequeños.
¡Ah!
Casi se nos olvida un último nunca, El Cuarto Nunca y quizás el más importante:
Nunca Dejes De Celebrar Las Cosas Buenas Que Te Sucedan.
¡¡¡Chin-chin!!!


