
Acabamos de actualizar nuestro sonriente botiquín.
Estaba casi todo caducado, lo que prueba que en tres años habitando La Casa las incidencias y necesidades médicas han sido mínimas.
Sólo recordamos un percance en un mal día de principios de 2009 que nos hizo usar iodopovidona y gasas a tutiplén: patricia se dio un tajo cortando jamón (el típico accidente laboral de un entorno cerdo como este).
Seguiremos cuidando nuestra salud.
¿Quién prepara mañana zumo de naranja para todos?