Mostrando entradas con la etiqueta reflejo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta reflejo. Mostrar todas las entradas
18 de diciembre de 2015
29 de mayo de 2014
3 de abril de 2014
HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. EL REFLEJO

La fuente se quedó sola. Se lo buscó ella misma, por hacer cosas que no debe. Aunque quizás es comprensible su hartura. Estaba cansada de la gente, de que se le sentaran encima, de que la pisaran para sacarse fotos millones de turistas. Se cansó de que le tocaran el agua sin preguntar, de ser asediada, de que una curiosa chica la sacara una foto cada día a la misma hora más o menos… La fuente no pudo más y se rebeló, quizá se le fue de las manos, pero utilizó su mejor arma… el agua. Cada persona que se reflejaba en ella, desaparecía como por arte de magia. ¡CHÁS! ¡CHÁS! ¡CHÁS! Caían como moscas. Se acordonó la zona y nadie podía acercarse. La fuente se sentía triunfal y orgullosa de su tiranía Una fría venganza que le pasó factura cuando comenzó a ahogarse en su propia soledad.
en
10:50
Etiquetas:
arma,
azar,
fuente,
hartura,
historias irreales,
Historias Irreales en La Plaza Real,
La Plaza,
nuria,
people,
Plaza Real,
random stories,
reflejo,
soledad,
tiranía,
venganza
No hay comentarios:
3 de marzo de 2014
HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. LOLA, LOLITA, LOLA
Lola era una niña muy viva, revoltosa como ninguna. Tenía unos ojos grandes que lo decían todo, y un pelo rubio alborotado en el que siempre se podía ver enredada alguna hojita. No paraba quieta ni un segundo. Le gustaba subirse a los árboles, coger los bichos con la mano, mancharse la ropa jugando en la arena… era una exploradora sin duda. Pero lo que más le gustaba en este mundo era ponerse su chubasquero azul y sus botas a juego, para no dejar ni un charco intacto. Lola creció. Creció tanto que empezó a perder la memoria. Ya no recordaba cómo se subía a los troncos, ni dónde vivían los bichos, ni siquiera se acordaba de cómo comenzar una aventura. La piel se le había endurecido, su pelo estaba bajo el control del peine y el chubasquero azul se convirtió en una clásica gabardina color adulto. Pero cada vez que llovía, se acercaba curiosa a los charcos. Se asomaba con cuidado, despacito, como si fuera un abismo, o un profundo pozo, como si le diese miedo ver el reflejo de la Lola que se perdió en el camino.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)