Mostrando entradas con la etiqueta edu. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta edu. Mostrar todas las entradas

18 de diciembre de 2015

MERCADILLO RESET CARLITOS Y PATRICIA (NO, NO ES EL TÍPICO MERCADILLO NAVIDEÑO)


Reiniciar.
Reinventarse.
Reorganizarse.
Regenerarse.
Reevolucionar.
Restart.
RESET.

Este 31 de diciembre cumplimos 8 años.
Y para iniciar nuestros siguientes 8 años, Carlitos y Patricia ha decidido hacer un RESET.

Ocho años después ha llegado el momento de reiniciarse. Porque el mundo ha cambiado. Porque las y los que hacemos Carlitos y Patricia hemos cambiado. Porque el cambio siempre es positivo. Porque creemos en el espíritu "always in beta". Y sobre todo, porque apetece.

Como primer paso del RESET vamos a dejar nuestra oficina y venderemos la mayoría de las cosas que hay en ella: mesas y sillas, plantas, lámparas, una maquinita que hace "pompereró" y otros mil objetos curiosos de todo tipo a la altura de una compañía creativa como Carlitos y Patricia.

Así que el viernes 18 y el sábado 19 abrimos las puertas de La Plaza, nuestra poco convencional oficina en la Plaza Real, para que puedas venir a comprar y de paso a ver la plaza desde nuestros tres balcones.

Para ir abriendo boca, hemos subido aquí algunas cosas y sus precios orientativos (si algo te mola, seguro que llegamos a un acuerdo): http://resetcarlitosypatricia.tumblr.com

Y siguiendo la tradición de ocho años como empresa comprometida y solidaria, donaremos el 8% de todo lo vendido a la Fundación UNOENTRECIENMIL, proyecto del que somos muy fans que trabaja para la investigación contra la leucemia infantil. 

Os esperamos.
Everything Must Go Go Go!!!

Mercadillo RESET Carlitos y Patricia
DÍAS: Jueves 17, Viernes 18 y Sábado 19 de diciembre
LUGAR: C/Vidre, 6, 1-3 (entre Plaza Real y Escudellers)
HORARIO: de 10:00 a 20:00 horas


http://resetcarlitosypatricia.tumblr.com

Si quieres saber sobre el RESET de Carlitos y Patricia:
www.bit.ly/CarlitosyPatriciaRESET
whatsnext@carlitosypatricia.com

7 de febrero de 2014

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. AURORA Y EL HOMBRE MAS PEQUEÑO


Entre las cuatro paredes de La Plaza Real, ocurrió lo que éticamente nunca debería ocurrir. Está avisado por todas partes. Colegios, discotecas, hospitales, parques, universidades, incluso la iglesia católica lo advierte. Sucedió una aleatoria tarde de un año cualquiera. Aurora se reunió con Gabriel para charlar. No se habían visto desde que acabara el Erasmus de la joven, y Gabriel estaba muerto por volver a ver su cabello ondulado rubio, casi oro. Sin querer, Aurora encontró en Copenhaguen una nueva realidad que la encandiló como encandila la aguja de una rueca, y Gabriel se convirtió en 3 meses en un vestigio de su antigua verdad, un vestigio que pesaba más que ayudaba. Fue el saludo más frío que jamás dio en esta vida. Tan frío que el cristal de las ventanas de la plaza empezaron a agrietarse. Su boca, alargada y tan fina como una línea recta, le pidió que se sentara. Y fue ahí cuando Aurora cortó con Gabriel, convirtiéndolo, de repente, en el hombre más pequeño sobre la faz de la tierra. Lo avisaron una y otra vez: nunca dejes que una persona se convierta en tu mundo, no dejes que sea la tierra sobre la que descansan tus pies, ni que sea el oxigeno que respiras. Ella se fue. De él no se supo nada más. Puede que un pájaro se lo llevara colgando de sus alas pensando que era una lombriz. Puede que cayera a la fuente y se ahogara. Puede que se convirtiera en un ser tan pequeño que llegó a desaparecer. Puede que solo existiera para amar a Aurora.

6 de febrero de 2014

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. PUTA DE ULTRALUJO


Pocas personas sabían de la existencia del lupanar que había en Plaza Real. Precisamente no por ser reciente; de hecho era en 3º prostíbulo más antiguo de toda Barcelona. Hombres importantes, hombres de fortuna y reconocimiento internacional entraban ante esas altas puertas, a habitaciones de techos altos como sus propios egos, y durante una maravillosa hora y media, salían de ahí pudiendo tocar de nuevo la tierra con los pies. No era fácil descubrir cual de todas las ventanas llevaba al codiciado prostíbulo. Claro que igualmente, no todos podían permitírselo por sus altos precios. Si el cliente quería llorar locamente en el regazo de una mujer para que ésta le consolara, serían 1.000 euros. Si por el contrario, uno deseaba desvestir a la mujer e intercambiarse la ropa así como sus roles, 2.560 euros. Las camas apenas se usaban para echar siestas bajo la compañía de una mujer, siempre respetándola y sin degradar su condición femenina. A excepción del sexo, el cliente podía ordenar cualquier directriz y ésta sería cumplida. Y es que dentro del precio se incluía el silencio, ese bien intangible tan poderoso, tan asfixiante, tan delicado y fútil. Los hombres que acudían compraban silencio, excitante y morboso silencio, silencio que puede dejar de ser silencio y arruinar sus vidas. Silencio con el que se autocomplacían todas las noches pensando en el. Y es que el silencio es el grito más poderoso.

5 de febrero de 2014

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. PUTA DE VIDA


Hay quien dice que somos fruto de todos nuestros desengaños. Que nuestro "yo" está condicionado por las cicatrices que tenemos durante toda la vida. Que somos ese beso rechazado, ese puesto de trabajo no conseguido, esa muerte de un ser querido. Que somos esa mirada esquivada. Greta era la fruta podrida del árbol retorcido que era la vida. Era vestigio de un tiempo mejor, de un mundo en el que no encontró posibilidades negadas o crisis que tacharan sueños y que la obligaban a ser sustituidos por otros más asequibles. Había nacido en mitad de dos épocas. Aquella en la que todo futuro era accesible y aquella en la que se tuvo que renunciar a una vida soñada para cambiarla por una modesta y acorde al tiempo que le tocó vivir. A Greta le gustaba ponerse su traje rojo y salir por las calles de Barcelona, aspirando cada aroma y recorriendo con la yema de sus dedos cada pared que encontrando, destrozando sus delicadas manos. Greta era la huella de pasos de otros sobre ella misma, era la sombra de edificios ajenos y los ecos de voces lejanas. Era, como tú, el títere de cientos de personas que han pasado por tu vida y que te han dejado sin voluntad. Era pelele del gobierno y puta de la vida. Como tú y yo.

4 de febrero de 2014

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. LA IDIOSINCRACIA DE CARMINA


364 días al año Carmina se encontraba como una bala perdida, como un lucero sin vela, como un charco de agua turbia. Como una burbuja inflada en nada. Como una última ilusión. Pero el 1 de diciembre de cada año, cuando el Sol apenas se había levantado allí estaba Carmina. Vestida de luto y llanto. Ataviada de mar y arena. Portando un abrigo de lejanía y arena. Después de 67 años, 8 hijos, 1 infarto y 1 cáncer de mama, sabía lo suficiente de la vida como para reconocerse la idiosincracia que suponía su comportamiento aquel día del año. Sentada al borde de la fuente de La Plaza Real, rezó como cada año su oración, y sacó del refugio de su abrigo una aguja de plata con la que pinchó su ya hinchado dedo índice, y dejó caer una pequeña gota de sangre roja. Casi negra. Otras veces había mordido sus gordos labios hasta que soltaba su jugo. Sólo en una ocasión rascó su mejilla tanto hasta que erosionó su piel y caló hondo. Así de manera diferente todos los años. Así había planeado sus primeros de diciembre hasta que la fuente estuviese llena de un manto totalmente rojo. Casi negro. Que cada año sacaría una minúscula parte de su ser para entregársela al lugar donde mataron su última ilusión, con la esperanza de recobrar una primera oportunidad que nunca tuvo. Quizá porque nunca la pidió.

3 de febrero de 2014

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. LA JUNGLA BOHEMIA


Mi gato maulla. Me despierto. Puto gato. Sabe que una vez abro los ojos no los vuelvo a cerrar hasta que se hace de noche. Hasta me cuesta hacerlo para pestañear. Un bostezo. Unas zapatillas de estar por casa acolchadas. Una cerveza y un cigarrillo para desayunar. Me visto con lo primero que encuentro. Pausa existencial. Bajo a la calle y me doy cuenta de que hoy es mi orla. Fin del camino. Fin de la juventud. Fin de los errores excusables. ¿Fin de la auténtica vida? Me angustio. Estoy en una Plaza que es una trampa mortal. Y noto que las paredes se hacen más cercanas las unas entre las otras y en poco tiempo me van a aplastar, como sacado de una película de Indiana Jones. Acongojado, escalo como puedo un árbol de La Plaza y me destrozo las manos. Estoy por encima de todo y de todos. Sois como hormigas. Apenas os veo. Aquí el aire es más puro, más ligero. Sólo desde lo más alto puedo evitar ahogarme -pienso-. Y veo que no es un árbol sino una enorme palmera lo que estoy cabalgando. No quiero bajar. Hay dátiles. No pienso bajar.

30 de enero de 2014

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. EL HIJO DE CUPIDO


Cupido nunca tuvo claro del todo el por qué de su nacimiento. Los Dioses le habían dicho que su nacimiento fue fruto del amor más fuerte entre dos personas que nunca se ha visto sobre la tierra y el cielo. Así que la única meta que empezó a tener en su vida fue la de hacer felices a las personas. Acercarse por detrás. Sigiloso. Siempre por la sombra. Y como un asesino, acuchillar a sus presas para hacerles sangrar felicidad. Durante siglos ése fue su cometido. Hasta que empezó a cansarse de la felicidad eterna que veía en los ojos de sus afortunados. Mejillas alzadas, lágrimas en los ojos, efusividad, pedidas de matrimonio, uñas mordidas de la emoción, horas y horas pendiente de un móvil. ¡BASTA! ¿Cómo ha sido posible ser el portador del amor durante todo este tiempo y no haber experimentado las mieles de su mercancía? Trató en vano de encontrar un igual, una semidios con la que compartir la eternidad, y sin embargo sólo se conoció a sí mismo compartiendo la nada. Desesperado, Cupido cogió su propia lanza y apretó contra su propio corazón hasta que emanó sangre negra, dejándolo tendido en el suelo. En ese momento emergió del subsuelo Lillit para llevarse consigo el cadáver de nuestro héroe. Ocurre como ocurre en muchas ocasiones, que las coincidencias son la razón de las realidades más absurdas que tenemos a nuestro alrededor. Siendo Lillit el primer ser que vio, se fundieron en un romance grande como el mundo, dando lugar al sucesor de Cupido, un arcángel pequeño, negro y tapado por sus propias alas, apenas visible a los ojos por su negrura. Este había sido el precio a pagar por forzar el amor, por enamorarse de un ángel del submundo. En consecuencia, su hijo David llevaría el desamor y la desdicha a todos aquellos que intercambiaran interesantes miradas, roces ingenuos, e incluso sonrisas destinadas a un futuro mejor.
A partir de ese día el 14 de Febrero dejó señalarse en los calendarios.

24 de enero de 2014

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. EL AMANTE INSTANTE


Jess, la palmera más alta del planeta era vanidosa, coqueta y presumida. Y con razón, ¡no era para menos!. No había nada ni nadie en este mundo que pudiera comparársela, a excepción de una secuoya roja llamada "General Sherman" en California, que resultaba ser el árbol más impresionante del mundo. Demasiados kilómetros de distancia a recorrer para un ser estático e inmóvil como Jess si se diera la ocasión de que se quisieran conocer.  Sí, la fama era una miel muy dulce que disfrutar. Pero el flash de las cámaras, las manos de los turistas apoyándose en ella, o salir en el libro Guiness de los récords no era suficiente para una vida plena y satisfactoria. Ella quería a "eso". Así era como llamaba a su amante de instante. El único que pasaba volando sobre ella y le provocaba una sombra que alegraba sus tardes de los jueves a las 16:35 exactamente. Proviniente del este. Rumbo al oeste. Como este dulce viento que la mece suavemente. Lentamente. De este a oeste. De este, a oeste.

23 de enero de 2014

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. EL PEZ MAS BRILLANTE DE BARCELONA


Resultó que un smartphone caído al retrete fue la causa por la que toda el agua de Barcelona quedó contaminada. No hubo forma de drenar toda ese agua, así que pidieron a los ciudadanos que hicieran vida normal, que expulsaran todo el agua que pudieran pero que no la tocaran. Los parques tuvieron vallas de seguridad, las personas se duchaban con garrafas de agua traídas de Montpelier y si a los más pequeños les apetecía ir al parque acuático, debían hacerlo enfundados en un traje envasado al vacío. Lástima que esta nueva orgía de autoprotección, ese egoísmo desmedido, ese "si hombre no te fastidia, pruébala tú", hiciera que no se llegara a saber a ciencia cierta si el agua por fin estaba limpia. Y fruto de este miedo aderezado con egoísmo, cogieron al pez más brillante de la tienda de animales más cercana a la Plaza Real, y se reunieron todos los habitantes de Barcelona alrededor de su fuente para echar al valiente pez. A partir de ese mismo día la palabra agua quedara prohibida en tierra catalana.

22 de enero de 2014

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. EL LIMBO DE TUS SUEÑOS


Me despierto en la habitación de un hotel. Este año ha tocado Barcelona. Nunca había estado en Barcelona. Parpadeo dos veces. Tres veces. Le miro dormir. No es divertido ver a la gente dormir, no entiendo por qué en los libros y en las películas la gente se queda mirando dormir a sus amantes. Pero es una estampa bonita. Un instante congelado, una fotografía única que sólo yo se que existe y es mía. La habitación está llena de viento e incertidumbre. Cada año nos reunimos en un punto diferente del mundo y Ángel y yo nos encontramos ahí. Nos conocimos en el mismo lugar donde terminan los calcetines sin pareja, en un limbo extraño de coincidencias que le pudo haber pasado a cualquiera, pero que nos pasó a nosotros. Entra la luz y la habitación se divide en dos. Estamos Ángel y yo acaparando toda la luz. La oscuridad es cosa del resto del mundo. Hoy toca abandonar la habitación y despedirnos hasta dentro de otro año. Pero cada despedida se lleva un trozo de mi y temo que llegue el momento en el que no quede nada mío, sea todo suyo y yo desaparezca. Puede que ese día ya haya llegado y esté en un cielo con un ángel durmiendo a mi lado.

21 de enero de 2014

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. JUST DO IT


Y fue en mitad de esa plaza estúpida donde decidió terminar su viaje. Donde la carrera llegaría a su fin. Una vuelta a la fuente, y se acabó, no hay más. Arrastrándose, con el pelo sucio, las piernas encarnecidas y con moratones donde una bonita chica no debe tener moratones. Tuvo que preguntar a un par de turistas que pasaban por ahí para cerciorarse dónde estaba. Jessie empezó a correr desde California e inexplicablemente, acabó en Barcelona. No era la primera vez que ocurría, cuando las relaciones con los demás ahogaban la personalidad de Jessie, ésta echaba a correr durante meses, incluso años sin parar hasta verse fuera de peligro. Hay quien dice "ojos que no ven, corazón que no siente". Bueno, en su caso cada decepción que le daba la vida y las personas añadían kilómetros que recorrer a su contador, y sólo paraba cuando se sentía aliviada, curada. Cuando las únicas lágrimas que caían eran lluvia. Y definitivamente, hoy en Barcelona, su lacrimal se había secado. Ahora... disculpe ¿sabe como se va a California?

17 de enero de 2014

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. EL GENESIS


Ocurrió como ocurren las mejores cosas en esta vida. Por casualidad, por azar y sin haberse planeado previamente. Ocurrió con el roce de los dedos de un joven parisino de turismo en Barcelona. Así fue como se dieron cuenta de las maravillas producidas por el agua de la fuente de la Plaza Real. De este inocente e ingenuo roce, nacieron las ganas de provar ese agua nada cristalina. Un deseo incoherente y poco adecuado dada la obvia poca potabilidad del agua. A partir de la ingesta, las habilidades, la oratoria y la aplastante lógica que a partir de entonces expuso el joven en cualquier conversación que tuvo, maravillaron a cualquiera que se encontraba por su paso. Medios, celebridades, científicos y tecnócratas del todo mundo querían reunirse con él. Incluso el propio Papa mostró sus deseos de sentarse a su lado para discutir la existencia de una deidad con conocimientos superiores a los del joven francés. Ocurrió, como todo, que nada es eterno sino volátil, perenne y efímero. El ansia de poder, de fama y reconocimiento le llevó a visitar asiduamente la fuente. A cada encuentro, los tragos eran más grandes y la frecuencia de la visita era más corta. La innevitabilidad llamó a su puerta cuando su cuerpo no pudo soportar tal cantidad de agua no potable. el chico de olor a baguette murió desmayado cayendo de espaldas a la fuente. Y es que como bien reza el dicho: "la curiosidad mató el gato". Lástima que no hubiera ni curiosidad sino ambición ni gato sino humano.

16 de enero de 2014

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. LA ALEGRIA DE SUS OJOS


Y la lluvia no dejaba de caer. Crip. Una gota. Crip crip. Dos gotas. La tercera cayó sobre el párpado de Julia. Y con la decimoctava gota no se podía distinguir entre lluvia y lágrima. Qué desastre. ¿Cómo iba a saber ahora si realmente estaba triste o era todo un cruel plan producto del placebo que te da la vida? Treinta y seis gotas mantenían una distancia cercana alrededor de su cara. Y la gota número treinta y ocho en su rostro desembocó en una orgía entre todas ellas. La cara de Julia empezó a temblar, mientras su rostro impasible era consciente de lo que sucedía. Pero sin inmutarse, decidió sentarse frente a la fuente y dejar que ocurriera. Era cuestión de tiempo. Gotas de lluvia mezcladas con lágrimas saladas como una paella mal cocinada. ¡Qué locura era esa! Decidió enjuagarse la cara con el agua de la fuente. Perfecto. Ahora había en su cara tres tipos de agua mezclada. Lluvia, lágrima y agua de fuente. Poco a poco empezó a corrérsele el maquillaje que eran sus ojos que fingían ilusión, se corrió su boca que fingía alegría y se corrió su nariz que actuaba como si nada  Solo quedaba secarse con la manga de su abrigo azul. Al acabar, nada. Así nació la primera mujer sin rostro de la historia. Así empezó de 0 Julia. Borrando y borrada.

15 de enero de 2014

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. EL ULTIMO GRAN RECUERDO


Gladys volvió a Barcelona por última vez. Era su último deseo antes de fallecer. Volvió a la estupenda Plaza Real. Donde había pasado las mejores noches de su vida. Por supuesto que todo había cambiado. La fachada de los edificios, al igual que su oxidada cara, estaba desgastada. Pero a su manera, seguía teniendo el mismo encanto que siempre tuvo. Los arcos, la antigua fuente, las palmeras que custodiaban la plaza... Gladys no pudo hacer más que suspirar y recordar la guirnalda de luces que rodeaba en los años 20 aquel lugar. Las baldosas que soportaron los inocentes bailes de inocentes parejas a ritmo de Jazz y de orquestas. Cristales que habían presenciado cientos de besos y que habían reflejado con orgullo la luz de los fuegos artificiales que cerraban cada noche aquellas maravillosas fiestas que nadie sabía quién las organizaba. Gladys esperó a que la plaza se vaciara, a eso de las 4:24 de la mañana. Y empezó a bailar bajo esa música invisible, un último baile, un último paso. Y cuando paró de sonar, se metió tranquilamente dentro de la fuente, se tumbó, y cerró los ojos con la felicidad como máscara para el resto de la eternidad. La felicidad está en los mejores recuerdos, pensó Gladys por última vez.

14 de enero de 2014

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. LA NADA QUE LO ES TODO


Y nos sentamos en el primer lugar que encontramos. En una plaza. Nos cogimos de la mano casi por inercia y casi sin querer. A Sofía le empezó a temblar el dedo meñique. No lo noté porque estaba a la derecha, pero el efecto péndulo de Newton hizo que lo sintiera. En la impasible cara de Carla hubo un terremoto 4 en la escala Richter. Y en cuanto a mí... Nada. Yo no noté nada. No noté nada porque hace años que no noto nada. Que mi corazón se volvió del material del que están hechos los políticos. Del diamante que llevaría la mujer del Führer. Porque la muerte de mi padre sentó como sienta una respiración aleatoria de cualquier momento de la vida. Y como si fuera culpa del efecto bola de nieve, la suma de un tembleque en un dedo, con un terremoto en unos labios, dio lugar a una cascada vertical desde mi lacrimal hasta mi boca, ofreciéndole un jugo amargo y oscuro a mis papilas gustativas. Lloré en bucle días y noches por no sentir nada, por recordar la muerte de mi progenitor y seguir sin notar nada. Un sinsentido infinito. Nunca paré de llorar hasta que olvidé por qué lloraba.

12 de enero de 2014

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. YO, LOLITO


Ahora que no estás cierro los ojos e inmediatamente tengo el corazón en mi mano. Pero no está ahí, sigue latiendo profundamente en mi pecho, cada latido más profundo. A veces pienso que terminará por perforarme el cuerpo y me dejará un gran agujero. Soy víctima de mi propio tiempo. He vivido tan aceleradamente, que con 21 años he experimentado todo lo que mis padres terminaron de experimentar a los 33. Sexo, alcohol, drogas, un empleo decepcionante, el hospital, sueños, la vida, la muerte, el amor, el desamor y por último un falso te quiero. Desde que conocí a Lana no he vuelto a ser el mismo. No se qué me atrae de ella, si que tenga casi 20 años más que yo, que sepa moverse en la cama, su abultada cartera, o que pueda darme esos nuevos "primeros momentos" que hace tanto que no vivo. Me da la vida. Vida que a este paso acabará antes de los 30. Si no hay primeros momentos... ¿vivimos en un constante deja-vú? No quiero ser un prisionero del tiempo. No quiero repetir siempre lo mismo y que cada vez los chistes tengan menos gracia. A partir de aquí, todo serán malas repeticiones de momentos únicos. Quiero regresar a la Plaza Real, que me agarre y me funda en un beso tan fuerte que haga salir el Sol. Quiero consumir mi vida en ese beso.

8 de enero de 2014

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. LAGRIMAS DE ORO


La tenían secuestrada contra su voluntad en mitad de una fuente. Como si se tratara de una atracción de feria, como si fuera la edad media y ella una plebeya a punto de ser ejecutada ante los ojos de todo el pueblo.Haber sido la descendencia del Rey Midas no había supuesto nunca un problema para su familia. Su abuelo era capaz de convertir en oro su saliva, su padre el sudor, y ella, por desgracia, las lágrimas. Siempre habían puesto especial cuidado en no ser descubiertos para evitar cosas como esta. De un descuido un verano en el que rompieron el corazón a Mérida, la vieron llorar lágrimas de oro. La cogieron y amordazaron, e hicieron a sus ojos testigos de los peores horrores de la humanidad para que no dejaran de soltar ese zumo dorado. Guerras, hambre, mutilaciones... todo era lícito con tal de proveer de nuevo las arcas del país de oro en forma de gotas. Llegado el momento, y con los ojos secos como el puro desierto, Mérida pensó lo irónica que era la vida. No habían hecho nada nuevo con ella que no se hubiera hecho a otros. Las lágrimas siempre han sido sinónimo de lucro. Lágrimas en guerra, lágrimas por dinero, lágrimas por comida, lágrimas por petróleo... Lo que no sabían es que sin la fuente del dolor, todo el oro se convertiría en agua salada. Y cuando Mérida murió de tristeza, no quedó ni oro, ni oficio ni beneficio. Ya se lo advirtió su padre, las lágrimas, como ocurre con las guerras, nunca hay vencedores sino vencidos.

2 de enero de 2014

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. CRISTINA, ANA, O QUIEN SEA YO


Cristina vivió la infancia más feliz que cualquier muchacha pudiera desear. Unos padres excepcionales, un hermano pequeño con el que compartir culpas, amigos con los que vivir inocentes aventuras, vacaciones en familia y algún amor de verano en la costa brava. Corrió la mala suerte de cruzarse en el camino de una deprimida embaucadora sibilina una nublosa tarde de domingo, habiéndola condenado de por vida. Ya se sabe, la envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come. Y Cristina destilaba felicidad por cada poro de su piel. Sus ojos, hasta ahora testigos de una buena vida, quedaron petrificados a voluntad propia. Después del encontronazo, lloró por la muerte de un familiar cercano sorprendiéndose a cada lágrima de que no era para tanto, progresivamente dándose cuenta de que no lo conocía para tanto y finalmente acabó por reírse de sí misma diciendo que no conocía a ese abuelo del que todo el mundo le hablaba. Con el tiempo, y con una memoria propia de un avanzado paciente de alzheimer, se dio cuenta de lo absurdo en lo que se habían convertido sus ojos; que con cada lágrima, un recuerdo huía de su mente. Sin querer llorar y gritando en su defecto, rió y rió hasta rozar la locura y pensó... que llegaría el momento en el que lloraría hasta perder la memoria.