Esos días de luto involuntario. Cuando la gente se tiñe de negro, las terrazas saludan a media asta y las palmeras se vuelven ciprés. Son los días grises de la plaza, los aguafiestas, los impertinentes, los de la censura. Aparecen sin avisar, cuando uno está más contento o cuando hay algo que celebrar. Y entonces todo se va a la mierda. Se desempolvan las mantas y se instaura el toque de queda. Todo rebosa tristeza, incluso la fuente, que se ha puesto a llorar como una tonta dejándolo todo perdido. Son los días grises, los temidos, los odiados, los que matan.
19 de marzo de 2014
HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. LOS DÍAS RAROS
Esos días de luto involuntario. Cuando la gente se tiñe de negro, las terrazas saludan a media asta y las palmeras se vuelven ciprés. Son los días grises de la plaza, los aguafiestas, los impertinentes, los de la censura. Aparecen sin avisar, cuando uno está más contento o cuando hay algo que celebrar. Y entonces todo se va a la mierda. Se desempolvan las mantas y se instaura el toque de queda. Todo rebosa tristeza, incluso la fuente, que se ha puesto a llorar como una tonta dejándolo todo perdido. Son los días grises, los temidos, los odiados, los que matan.
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