La plaza está en guerra. Lo está y lo ha estado siempre. Es la feria de las vanidades, las envidias afiladas en forma de gritos silenciosos. La lucha por quién es la más alta, la más frondosa, la más verde o la más tropical. Se alzan prepotentes, invencibles, inmortales. Se insultan unas a otras sin piedad, intentando quedar siempre por encima. Y tan alta es su soberbia que ya no pueden bajar de esa celda inalcanzable que se han construido. El propio orgullo que las mantiene unidas y alejadas de todo. Es el precio de la impertinencia. ¡Silencio en la plaza, por favor!
20 de marzo de 2014
HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. LA CELDA INSOLENTE
La plaza está en guerra. Lo está y lo ha estado siempre. Es la feria de las vanidades, las envidias afiladas en forma de gritos silenciosos. La lucha por quién es la más alta, la más frondosa, la más verde o la más tropical. Se alzan prepotentes, invencibles, inmortales. Se insultan unas a otras sin piedad, intentando quedar siempre por encima. Y tan alta es su soberbia que ya no pueden bajar de esa celda inalcanzable que se han construido. El propio orgullo que las mantiene unidas y alejadas de todo. Es el precio de la impertinencia. ¡Silencio en la plaza, por favor!
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