31 de marzo de 2014

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. EL DESCANSO ETERNO


Hay fuentes que prometen la eterna juventud, con la eterna (por supuesto) promesa de que si te bañas en ellas serás prácticamente inmortal. Nuestra fuente no tenía tales pretensiones, quería ser una fuente común, de las de toda la vida, pasar desapercibida y como mucho, chapotear un poco de agua. Pero el destino, que muchas veces se encabezona en cumplir lo que menos deseamos, quiso también otorgarle unos poderes mágicos. Así que todo aquel que se sentaba en ella, sentía que el tiempo se paralizaba. Se convirtió en el lugar favorito de muchas parejas primerizas, también de los que no tenían ganas de estar en casa, o no tenían una casa a dónde ir, de los que necesitaban un descanso, de los que se habían desviado del Camino de Santiago. Todos se convertían en estatuas, escondiéndose del mundo, de ellos mismos, o del cobrador del frac. Y así veían la vida pasar ante sus ojos empedrados.

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