8 de abril de 2014

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. LAS MUJERES DE ROJO


Dos hermanas, solteras y muy afortunadas en el juego, llevaban toda la vida buscando el amor verdadero, o si no, a alguien que les hiciera compañía y les pagara el bingo. Tenían una larga colección de catastróficas relaciones, y siempre acababan juntas, en el mismo sitio y lugar, pero solas. Tal era su deseo de enamorarse, que para ellas cada día era 14 de febrero. Se ponían guapas, se vestían de rojo y se sentaban en la plaza a esperar, a que tarde o temprano, unos apuestos hombres, de aquí o de allá (daba igual), les conquistasen sus corazones con sus carteras. Lo único que atraían eran turistas que les preguntaban cuánto cobraban. Y es que claro, las veían cada día en el mismo sitio esperando al amor, según ellas… o a algún cliente, según ellos. Los años pasaban y todo seguía igual. Así que un día, con una cervecita en la mano y decepcionadas con Cupido, llegaron a la conclusión de que quizás ellas mismas eran sus medias naranjas, ya que siempre habían estado juntas y siempre lo estarían hasta el final. Que le jodan a Cupido y que le jodan al amor. Al fin y al cabo, la relación más sincera era la que tenían con el bingo, que las quería por su dinero, y ellas también.

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