26 de marzo de 2014

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. EL APAGÓN


Se escuchaba el jaleo desde las Ramblas. Eric se desvió un segundo de su rumbo, como el gato que se suicida curioso. Algo se estaba montando en la pequeña plaza que nunca calla. Esta noche estaba más bonita, se había puesto guapa la muy coqueta. Todas sus luces tenían un brillo distinto, como luz de velas. No se celebraba nada en particular, o todo a la vez. Alguien debió soplar las velas, y todo se quedó a oscuras. Eric sintió ese escalofrío de placer, como el instante justo en que te tocas con alguien por primera vez. La plaza le había engatusado para llevarle a sus rincones más oscuros y susurrarle guarradas. Se sintió violado y embrujado al mismo tiempo. Su respiración se aceleró, cerró los ojos y se dejó llevar. Caminó hacia la fuente cuando pensó que ya no podía resistirse, se estremeció y apretó su mano contra ella. Y ocurrió. Algo había sucedido entre sus vaqueros y aquella plaza, lo más íntimo que había vivido nunca, con nadie, ni siquiera con él mismo en las noches solitarias. Desde ese día decidió ir a pie a todas partes, por aquello de hacer ejercicio… claro.

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