22 de enero de 2014

CAMINO A LA RIOJA


Esta mañana hemos cogido el tren que nos llevará a La Rioja. Entre charlas, planes, lecturas y cabezaditas nos hemos puesto en nuestro destino. Misión: conocer a una marca de las que somos fans. Misión happy. Vuelta a casa.

Forbes  viaja con Patricia y Olga. Carlitos la metió en nuestro bolso.
Hay 7.200 millones de personas en el mundo. Pero sólo 72 importan. Ups!

Nuestro destino se dibuja en la ventanilla de emergencia.

Bajamos del tren y uno de los revisores nos advierte de que tengamos cuidado al cruzar la vía. Un tren muy muy rápido se está acercando a la estación.

Nos morimos de risa esperando a que pase el tren. Lo vemos a lo lejos pero no se acerca (y nosotras no nos atrevemos a cruzar). Parce una escena de western. Nos imaginamos que hay un pistolero en el otro lado y la tensión se masca en el ambiente.

El tren pasa y después, corriendo, pasamos nosotras.

Fábricas de alimentos rodean la estación.

Hace un día precioso y eso que vamos con los calzoncillos largos.

Ya nadie espera en la estación.

Nos vienen a buscar. ¡Amables hasta decir basta!

Comemos y volvemos contentas a Barcelona.

La luz que nos acaompaña en los Monegros es mágica y muy extraña. Hay sombras muy oscuras en el horizonte pero el sol luce en el desierto.

El tren seguirá siendo un transporte romántico.

Llega la hora del gin&tonic y nos convertimos en unas pokeras.

Sonríe.

Defórmate.

Ëchate unas risas.

Hemos invadido la cafetería y montado nuestra oficina. Cerramos muchos temas abiertos a golpe de gin y a risas de tonic.

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