18 de noviembre de 2015

HISTORIAS IRREALES EN LAS RAMBLAS. UN HOMBRE SENCILLO


Clavadito en el alma lo tenía. Lo único que pidió cuando tenía 8 años era un rascador de espaldas y en vez de eso sus padres le regalaron la granja de Playmobil. ¡Pero si él no quería esa porquería! Su mayor ilusión era aquel rascador y un calzador de zapatos. Pues nada, venga a regalarle bicicletas, scalextric, videojuegos, hasta un pony le cayó unas navidades. Pero del rascador ni rastro. Ni sus futuras novias, ni sus futuros hijos quisieron regalárselo jamás, a pesar de que año tras año él pedía exactamente lo mismo. El pobre tuvo que irse a un bazar chino para comprarse el condenado regalo, que muy a su pesar sólo lo hacían con purpurina rosa y luces a ritmo epiléptico. Qué remedio, se consolaría con el crucero que su mujer le había regalado este año. Otra vez.

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