13 de octubre de 2015

HISTORIAS IRREALES EN LAS RAMBLAS. LA ROBABICIS


Su cleptonismo compulsivo bicicletero la llevó a inventar todo tipo de excusas con tal de quedarse una bici por la cara. Y si no, las robaba sin ningún remordimiento. En Palo Alto se ponía las botas con todas las Fixies de modernos aparcados en la puerta, que al salir se tocaban sus tupidas barbas intentando averiguar cómo alguien había podido trucar su pitón de diseño sueco. Se había robado todo el Bicing de Ciutat Vella y parte del de Nou Barris, y los hijos de sus vecinos ya no usaban bicis con rueditas porque una encapuchada con un bate de béisbol les había atacado en varios parques. Y luego dicen que los bikers de Ámsterdam son agresivos...

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