12 de mayo de 2014

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. ABRACADABRA


La magia ha vuelto, pero ha dejado las cartas, los conejos blancos, las capas y las varitas a J. K. Rowling, que les saca más provecho. Los magos ahora van de tipos más o menos normales, mitad hipsters, mitad frikis, que hacen sus trucos por las calles, como el que va al mercado a por verdura y de pronto se pone a levitar. Agustín llevaba varios años practicando, aunque sólo se atrevía a hacerle trucos a su madre, que siempre se hacía la sorprendida. Es madre, claro. Un día decidió probar un truco nuevo, de los más difíciles, que consistía en transformarse en otra persona durante un segundo. Como un espejismo, como un chasquido, como un gif animado. Practicó durante meses hasta que una tarde, justo cuando iba al súper a por papel higiénico y cuando menos se lo esperaba, Agustín se convirtió en Melanie, una rubia de ojos azules con acento inglés. No sabe cómo lo hizo, ni cómo dio resultado. Pensó que había sido por la acumulación de energía de todos los intentos fallidos, o quizás es que le echaron un mal de ojo, un hechizo o una maldición. Desde luego no había sido cosa suya. No había truco. Era pura magia. Aunque la explicación más lógica es, que si la magia ha vuelto, no es extraño pensar que algún Copperfield retirado ya esté haciendo de las suyas.

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