24 de abril de 2014

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. AMOR ETERNO



Julián y Rosa se conocen desde hace más de sesenta años. Y hoy es su aniversario. No de su boda, sino del día en que se vieron por primera vez. Cada año regresan al mismo lugar donde comenzó su historia, que no es la más bonita, ni la mejor, pero es la suya. La fuente les presentó. Ella estaba esperando a su hermana al salir del trabajo y él se apoyó en el borde para atarse los cordones del zapato. Cuando levantó la vista, se quedó mirándola. No porque fuese la más guapa del mundo, sino porque tenía una pluma de paloma en uno de sus rizos. Ella se dio cuenta y se puso como un tomate. Les entró la risa nerviosa y Julián le quitó delicadamente la pluma y se la guardó en el bolsillo, hasta hoy. Desde ese día, cada tarde coincidían ‘por casualidad’ en el mismo sitio y a la misma hora. Y así pasaron los meses. Y los años, muchos. Nunca se casaron. De hecho cada uno formó su propia familia. Pero nunca faltaban a su cita. Cuando se dieron cuenta, llevaban toda una vida juntos, compartiendo sólo unas horas en aquella fuente cada año. No se arrepienten, no se torturan pensando en cómo hubiesen sido sus vidas de otra forma. Ésta es su historia. No es la más bonita. Es la suya. 

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