3 de abril de 2014

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. EL REFLEJO


La fuente se quedó sola. Se lo buscó ella misma, por hacer cosas que no debe. Aunque quizás es comprensible su hartura. Estaba cansada de la gente, de que se le sentaran encima, de que la pisaran para sacarse fotos millones de turistas. Se cansó de que le tocaran el agua sin preguntar, de ser asediada, de que una curiosa chica la sacara una foto cada día a la misma hora más o menos… La fuente no pudo más y se rebeló, quizá se le fue de las manos, pero utilizó su mejor arma… el agua. Cada persona que se reflejaba en ella, desaparecía como por arte de magia. ¡CHÁS! ¡CHÁS! ¡CHÁS! Caían como moscas. Se acordonó la zona y nadie podía acercarse. La fuente se sentía triunfal y orgullosa de su tiranía Una fría venganza que le pasó factura cuando comenzó a ahogarse en su propia soledad.

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