10 de marzo de 2014

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. EL SECUESTRO


Un grupo de personas se reunió sospechosamente alrededor de la fuente. Murmuraban en voz baja, y aunque aparentaban ser un grupo de turistas, sus miradas conspiratorias eran muy extrañas. Una paloma de paisano se acercó al grupo disimulando estar interesada por unas migas de pan, y escuchó a uno de ellos decir algo de que a medianoche comenzaría la misión. La paloma, se lo dijo a la rata, ésta a la palmera, la palmera al camello, el camello a la puta, y toda la plaza se pasó el mensaje. A las 00.00, unas sombras corrieron hacia el centro de la plaza, apenas hacían ruido y parecían auténticos ninjas. De pronto, una de las palomas dio la señal de alerta y las palmeras se tiraron al suelo para acorralar a los intrusos. Los bares encendieron sus luces y no podían creer lo que vieron. Un grupo de personas habían levantado la fuente y estaban intentando robarla. ¡Pillados in fraganti! Soltaron la fuente y empezaron a escapar trepando por los balcones. Eran auténticos profesionales y no se pudo cazar a ninguno. Desde ese día, los habitantes de la plaza decidieron organizar patrullar vecinales. El incidente no volvió a repetirse, pero cada vez que se reúnen más de cinco personas alrededor de la fuente, es inevitable ver a una paloma alrededor buscando migas de pan.

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