17 de febrero de 2014

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. ¡COWABUNGA!


Las ratas también se aburren, como cualquier bicho viviente. Y en particular las de Barcelona, acostumbradas a tanta actividad que en los momentos más tranquilos tienen más peligro que un niño en su primer día de vacaciones. Eran canallas por naturaleza, y siempre estaban maquinando cualquier tipo de vandalismo ratonil. Un día, tuvieron la gran idea de divertirse como mejor sabían, haciendo algo nada bueno. Treparon hasta la copa de las palmeras y empezaron a saltar de una a otra. Si no daban el salto lo suficientemente largo, se mataban. Así de simple. Una menos y a seguir jugando. Era la versión yamakasi inyectada en rabia. Poco a poco fueron cayendo hasta que quedó sólo una, la cual logró convertirse en una auténtica leyenda Ninja, sin nada que envidiarle al mismísimo Bruce Lee. Volvió a las alcantarillas, su lugar natal, y creó su propia escuela de artes marciales. Por lo visto se convirtió en el maestro de cuatro tortugas galápago que habían sido tiradas por el váter tras las fiestas navideñas y el fervor de las mascotas. Esas tortugas se bautizaron con los nombres de los mayores creadores renacentistas, y protagonizaron una de las series de dibujos más míticas de las mentes ochenteras. ¡Cowabunga!

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