21 de enero de 2014

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. JUST DO IT


Y fue en mitad de esa plaza estúpida donde decidió terminar su viaje. Donde la carrera llegaría a su fin. Una vuelta a la fuente, y se acabó, no hay más. Arrastrándose, con el pelo sucio, las piernas encarnecidas y con moratones donde una bonita chica no debe tener moratones. Tuvo que preguntar a un par de turistas que pasaban por ahí para cerciorarse dónde estaba. Jessie empezó a correr desde California e inexplicablemente, acabó en Barcelona. No era la primera vez que ocurría, cuando las relaciones con los demás ahogaban la personalidad de Jessie, ésta echaba a correr durante meses, incluso años sin parar hasta verse fuera de peligro. Hay quien dice "ojos que no ven, corazón que no siente". Bueno, en su caso cada decepción que le daba la vida y las personas añadían kilómetros que recorrer a su contador, y sólo paraba cuando se sentía aliviada, curada. Cuando las únicas lágrimas que caían eran lluvia. Y definitivamente, hoy en Barcelona, su lacrimal se había secado. Ahora... disculpe ¿sabe como se va a California?

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