12 de enero de 2014

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. YO, LOLITO


Ahora que no estás cierro los ojos e inmediatamente tengo el corazón en mi mano. Pero no está ahí, sigue latiendo profundamente en mi pecho, cada latido más profundo. A veces pienso que terminará por perforarme el cuerpo y me dejará un gran agujero. Soy víctima de mi propio tiempo. He vivido tan aceleradamente, que con 21 años he experimentado todo lo que mis padres terminaron de experimentar a los 33. Sexo, alcohol, drogas, un empleo decepcionante, el hospital, sueños, la vida, la muerte, el amor, el desamor y por último un falso te quiero. Desde que conocí a Lana no he vuelto a ser el mismo. No se qué me atrae de ella, si que tenga casi 20 años más que yo, que sepa moverse en la cama, su abultada cartera, o que pueda darme esos nuevos "primeros momentos" que hace tanto que no vivo. Me da la vida. Vida que a este paso acabará antes de los 30. Si no hay primeros momentos... ¿vivimos en un constante deja-vú? No quiero ser un prisionero del tiempo. No quiero repetir siempre lo mismo y que cada vez los chistes tengan menos gracia. A partir de aquí, todo serán malas repeticiones de momentos únicos. Quiero regresar a la Plaza Real, que me agarre y me funda en un beso tan fuerte que haga salir el Sol. Quiero consumir mi vida en ese beso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.