16 de enero de 2014

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. LA ALEGRIA DE SUS OJOS


Y la lluvia no dejaba de caer. Crip. Una gota. Crip crip. Dos gotas. La tercera cayó sobre el párpado de Julia. Y con la decimoctava gota no se podía distinguir entre lluvia y lágrima. Qué desastre. ¿Cómo iba a saber ahora si realmente estaba triste o era todo un cruel plan producto del placebo que te da la vida? Treinta y seis gotas mantenían una distancia cercana alrededor de su cara. Y la gota número treinta y ocho en su rostro desembocó en una orgía entre todas ellas. La cara de Julia empezó a temblar, mientras su rostro impasible era consciente de lo que sucedía. Pero sin inmutarse, decidió sentarse frente a la fuente y dejar que ocurriera. Era cuestión de tiempo. Gotas de lluvia mezcladas con lágrimas saladas como una paella mal cocinada. ¡Qué locura era esa! Decidió enjuagarse la cara con el agua de la fuente. Perfecto. Ahora había en su cara tres tipos de agua mezclada. Lluvia, lágrima y agua de fuente. Poco a poco empezó a corrérsele el maquillaje que eran sus ojos que fingían ilusión, se corrió su boca que fingía alegría y se corrió su nariz que actuaba como si nada  Solo quedaba secarse con la manga de su abrigo azul. Al acabar, nada. Así nació la primera mujer sin rostro de la historia. Así empezó de 0 Julia. Borrando y borrada.

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