2 de diciembre de 2013

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. EL SALTO


Todo un siglo pensando si hacerlo o no. Toda una vida dudando. Un "sí" hoy. Un "no" mañana. Un "no me apetece pensar" los domingos. Entre indecisiones pasa la vieja vida de la joven de la fuente. Hay quien dice que se quedó petrificada ahí tras pedirle a los Dioses que la libraran de un hombre que a punto estuvo de matarla. Otros que lloró tanto por un corazón roto, que se quedó tan seca que se convirtió en roca. Pero visto el día gris, apagado, triste y absurdo que es hoy, aceptó. Hoy lo haría. Escaló a lo más alto de la fuente, cerró los ojos y, confiando en que su dura piel no se rompería con el tacto del fondo de la fuente, se lanzó. Se lanzó entre una orgía sentimental de miedos. Al principio valor, luego temor, más tarde arrepentimiento y finalmente... inercia. Cuando por fin llegó al agua, se fundió en ella como si de por sí ella fuera una gota más de ese inmenso estanque. Pasaron varios minutos y la expectación era máxima. El agua entró en ebullición y de allí salió una joven humana a la que todo le parecería nuevo y empezaría de 0. El primer ser humano que nacería con 25 años.

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