17 de mayo de 2013

HISTORIAS IRREALES EN LA PLAZA REAL. LUZ


La sombra de la palmera empezó a crecer imparablemente, se extendió por las calles, subió por los edificios y se elevó más allá de la montaña más alta, hasta sumir a toda la ciudad en la penumbra. El sol se perdía al intentar atravesarla. Pero aquella oscuridad no pudo durar para siempre, pues sin luz solar el árbol se fue marchitando hasta morir, pudrirse y perder la maligna sombra que se había cubierto hasta a ella misma.

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